Eder Figueroa con la Constitución Política.
Eder Figueroa con la Constitución Política.
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Jair Varela

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Una “injusticia” y las ganas de ayudar, las motivaciones de Eder Figueroa para ser abogado a los 59 años

Se graduó de Derecho después de ejercer como taxista y tendero. Combina su profesión como abogado con la docencia.

"¿Estudiar para qué?". 

Esa era la frase que de vez en cuando pronunciaba el samario Eder Figueroa Ahumada en su casa, ante su esposa Melvi Sofía y sus tres hijos. 

Pero la vida da vueltas, y en el caso de Eder mucho más. El 29 de julio de este año, a un día de cumplir los 59, se convirtió en un profesional de derecho en la Corporación Universitario Rafael Núñez, en su sede en Barranquilla. 

"Yo era de los que decía: ¿Estudiar para qué? Pero con la experiencia y el paso de los años entendí que, si uno no estudia y no se prepara, es muy difícil salir adelante en la vida", le contó Eder a Zona Cero.

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Eder hace 14 años se mudó a Barranquilla, al barrio La Victoria. Vive con su esposa y dos nietos, de los cinco que tiene. 

Eder Figueroa el día de su grado.

El samario, docente en una institución privada en Soledad, logró que sus tres hijos fueran profesionales, pero por una historia familiar decidió que "ahora me toca a mí". 

El caso de su padre

Su difunto padre a finales de los años 90' empezó a tramitar una reliquidación pensional con Foncolpuertos, una empresa que acabó en uno de los escándalos de corrupción más grande en la historia de Colombia.

Cientos de personas fueron condenadas, entre empleados públicos y del común, por falsificación de documentos, prevaricato, peculado por apropiación y concierto para delinquir. 

En el caso del padre de Eder, terminó involucrado no solo en la reliquidación sino también en otro proceso de la Ley Cuarta (regula el reajuste y los topes de las mesadas pensionales). "Mi papá realmente no entendía de eso, fue prácticamente un fraude y terminó siendo condenado por el Estado". 

Figueroa recordó que "muchos abogados que cometieron irregularidades y obtuvieron enormes ganancias. Mi papá terminó siendo uno de los afectados". 

Rememoró que su papá sufrió "muchísimo", ya que "nunca había tenido problemas con la justicia. Lo condenaron con un embargo de bienes y a pagar una suma representada en gramos de oro, creo que fueron mil gramos, que en esa época podría equivaler a unos 20 o 30 millones de pesos. Fue muy difícil para todos, mi mamá sufrió mucho". 

Eder Figueroa.

Eder Figueroa dijo que buscaron a muchísimos abogados para intentar solucionar el proceso y lograr la absolución de su padre. Todos decían tener la solución, exigían una cantidad de dinero, presentaban recursos, pero todos eran rechazados por el juzgado.

"Con el tiempo, investigando por mi cuenta, descubrí que las deudas con el Estado no prescriben. Muchos abogados nos decían que el proceso ya estaba prescrito, pero eso no era cierto. Entonces me pregunté si los abogados sabían que el caso no tenía solución, ¿por qué cobraban dinero? Lo correcto era decirle al cliente: 'Señor Figueroa, no hay nada que podamos hacer, le cobro únicamente la asesoría'". 

Esta sensación de que pagaron dinero en vano y que su padre no fue absuelto, fueron, en gran parte, el motor para estudiar Derecho.

El otro punto que lo impulsó fue su vocación. Eder, en 1985, inició su vida laboral como taxista, después se dedicó al transporte escolar, pasó a movilizar tenderos y la cercanía con estos comerciantes lo llevó a abrir su propia tienda en Santa Marta.

"Terminé montando una tienda propia. Gracias a ese negocio pude sacar a mi familia adelante, pero el negocio, aunque es bueno, es muy esclavizante. Era muy agotador, así que lo dejé y fue cuando empecé a dedicarme empíricamente al Derecho", contó. 

Vecinos y amigos lo buscaban para pedirle asesoría, la cual era gratuita. Los ayudaba con escrituras públicas, compraventa, sucesiones y otros trámites judiciales. 

Esa doble motivación, una vez sus hijos se hicieron profesionales, hicieron que soltara una nueva frase, la que le cambió la vida: "Bueno, ahora me toca a mí". 

Comenzó a buscar universidad y la mejor opción que tuvo fue la Corporación Rafael Núñez. Sin embargo, aún recuerda cómo fue esa conversación con su familia. 

"Antes decía que estudiar no servía para nada. Entonces, cuando decidí estudiar, mi hija me decía entre risas: 'Pero tú no eras el que decía que estudiar no servía para nada, ¿y ahora sí vas a estudiar?'", dijo. 

Todos sus hijos lo molestaron bastante, y todavía lo hacen, pero "se siente muy orgullosos de su papá". 

Eder Figueroa comenzó a estudiar hace cinco años y el proceso no fue fácil, ya que era esposo, papá, abuelo, trabajador independiente y estudiante. Todo al mismo tiempo.

"Era difícil, pero uno nunca se debe decir 'no puedo'. Siempre hay que seguir adelante, eso lo digo constantemente".

Mientras estudiaba, estando ya cerca a la graduación, comenzó a trabajar como docente en una institución privada de Soledad, dando clases en distintas materias, desde inglés y sociales, hasta competencias ciudadanas y arte.

"Como dice la directora de la institución, cualquier profesor está capacidad para enseñar cualquier asignatura siempre que se dedique a estudiarla y prepararla. Y tiene razón". 

Graduados de Derecho en la Corporación Rafael Núñez.

Ahora como abogado, con la intención de montar un bufet con otros compañeros, está claro que no será un héroe, pero sí buscará que no se repita lo que vivieron él y su familia. 

"Mi asesoría es gratuita. Yo nunca le digo a un cliente cuánto debe pagarme por una consulta. Si alguien me pregunta cuánto me debe, le digo que me dé lo que considere, pero nunca fijo un valor por la asesoría. Si no tienen dinero, igualo los ayudo, porque mi interés es que el cliente salga satisfecho". 

Así como piensa en la satisfacción de su cliente, hoy Eder está contento con lo logrado. Cada vez que escucha "Eder, nos fue bien, ganamos el caso", no se cambia por nadie.

Asimismo, cuando uno de los jóvenes que recibe sus enseñanzas progresa y no cae en los vicios de la calle, está feliz. 

"Quiero ayudar", así resume su estilo de vida Figueroa, quien se está especializando en Derecho Administrativo y espera graduarse a mediados de diciembre en la UniNúñez.

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